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Pesadillas y terrores nocturnos

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Cuando tienes un hijo, lo más duro son las noches sin dormir, y durante el día, darte cuenta de que la cajera te está intentando despertar porque te has quedado dormida en la cola del super… 😪

Y es que si algo necesitamos los seres humanos son nuestras horas de sueño ininterrumpidas, pero eso un bebé no lo sabe y, nosotros, por nuestros peques lo que haga falta.

Entonces cumplen 2-3 años y, con suerte, empiezan a dormir solitos y bastantes horas seguidas sin despertarse. Y te haces la ilusión de que las noches en las que te levantabas completamente dormida, sin poder abrir los ojos y dándote golpes en el meñique del pie con cada esquina de la casa ya son cosas del pasado. PERO NO! De repente llegan las pesadillas y terrores nocturnos…

Y como es lo que estamos sufriendo en casa en este momento, voy a explicaros (después de documentarme sobre el tema) la diferencia entre pesadillas y terrores nocturnos en niños pequeños.

Allá vamos…

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Pesadillas

Según la Wikipedia (gran cuna de conocimiento global jejeje): Las pesadillas son la manifestación inconsciente durante el sueño de sentimientos de inseguridad, ansiedades, miedos o preocupaciones. Son sueños vívidos que producen sensación de miedo y hacen que el niño se despierte asustado por la noche, recordando lo sucedido.

Creemos que un niño de 2 o 3 años no debería tener ese tipo de sentimientos ya que son más típicos de un adulto, pero debemos entender que ellos también los sufren en su «pequeño mundo», y, por lo tanto, es importante crear un ambiente de seguridad y paz durante su crecimiento.

Estas pesadillas suelen desarrollarse en la fase REM (Rapid Eye Movement) donde el sueño es más profundo, es decir, hacia el final de la noche.

Cuando sufren una pesadilla pueden tener diversas reacciones, como gritar, patalear, respirar de manera acelerada, llorar desconsoladamente, etc…

En el momento que nos damos cuenta de que nuestro hijo está teniendo una pesadilla o un mal sueño debemos intentar tranquilizarlo, pero siempre comprobando antes si sigue durmiendo, ya que si es así podemos asustarlo aún más despertándolo de golpe.

Muchas veces los papás nos agobiamos más que ellos cuando vemos que están pasando por algo así, pero no debemos contagiarles ese agobio, sino todo lo contrario. Sin quitarle importancia, debemos hacerles entender que es normal lo que ha ocurrido ya que todo el mundo tiene «sueños malos» pero todo ya pasó y estamos ahí para ayudarlos.

No hay nada como un abrazo de papá o mamá para que todos los miedos desaparezcan, por eso dicen que un abrazo es la única cosa en el mundo que cuanto más apretado es, más alivio da…

Terrores nocturnos

A diferencia de una pesadilla, los terrores nocturnos no se suelen recordar y ocurren en la fase no REM, e incluso, pueden llegar a venir acompañados de sonambulismo.

Las causas de los terrores nocturnos son diferentes también a las de una pesadilla.

Estas son algunas de las causas más comunes que pueden provocarlos:

  • fiebre
  • cambios en la rutina del sueño
  • cansancio extremo
  • estrés
  • sobre-excitación antes de acostarse
  • tomar medicamentos que afecten al sistema nervioso

Las reacciones son parecidas a las de una pesadilla pero el niño suele no despertarse mientras ocurren. Podemos incluso encontrarlos sentados en la cama mirando algo fijamente, cosa que solo pensarlo ya me da miedo…

En esta ocasión es mejor no intervenir ya que está totalmente dormido y seguramente tras un corto periodo de tiempo vuelva a dormirse profundamente y al despertar no recuerde nada.

Si encontráramos que la reacción es algo violenta si debemos estar pendientes de que no llegue a lesionarse.

He leído en algún sitio que para ayudar a los niños podemos hacerles creer que existe un spray para espantar a los monstruos y que si lo echamos en la habitación no aparecerán, pero, bajo mi punto de vista, eso les puede dar pie a creer que existen y empeorar su preocupación. Si una noche no echamos el spray el niño seguro que no se duerme pensando en eso… Así que creo que lo mejor es quitarle importancia y ayudarles a entender que «esas cosas malas» no existen y que no tienen que tener miedo, pero que si a veces las sueñan no pasa nada malo, es normal, papá y mamá también tienen malos sueños.

Mi análisis final

Lo que más me ha reconfortado de todo lo que he leído sobre este tema es que antes de la adolescencia suelen desaparecer los terrores nocturnos… ANTES DE LA ADOLESCENCIA… 😲😲😲 ¡Qué alivio!

Ya casi no me queda nada eh?…. 😅 y luego llega la adolescencia y tampoco duermes esperando ver cuándo y cómo llegan a casa después de salir con los amigos….

Y otra cosa, ¿no os pasa que desde que sois padres/madres las pesadillas siempre van relacionadas con vuestros hijos?

La maternidad… ¡Qué bonito invento!

Me encantaría que me comentaráis si vuestros peques sufren de pesadillas o terrores nocturnos y qué hacéis para ayudarles a afrontarlos. Y tambíen, ¿cuál es vuestra peor pesadilla? Si me contáis las vuestras os cuento la mia…

Dulces sueños a todos!

Vertbaudet ES

Autora de Cómo ser mamá Blog

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